lunes, 30 de mayo de 2011

Discapacidad y deporte (Agustina Dellasanta)






NOTA PERIODÍSTICA

“Papá, gracias por no abortarme”

Mariano González Rena es un chico de 24 años. Padece síndrome de Down. Definitivamente es un ejemplo de vida, ya que demostró ser alguien que se reúsa a bajar los brazos, cueste lo que cueste.

“Vos sos mogólico… ¿Cómo pensas atenderme?”, frase fuerte pero real.
¿Respuesta? Corta, pero concisa: “Yo la voy a atender señora, despreocúpese. Que sea mogólico no significa que no pueda hacerlo”.
Y sin más que decir, Mariano pudo hacerlo perfectamente, como tantas otras veces lo había hecho.
“Papá, gracias por no abortarme” como bien lo expresa el título de esta nota, es una frase que da a conocer en el hotel Hilton, donde se inauguraba el Primer Congreso Iberoamericano sobre la Familia y el Síndrome de Down… Frase que seguramente quedó resonando en la cabeza de tantos hasta el día de hoy.
Mariano estudia, actúa, bucea, hace natación, viaja en colectivo, trabaja, agradece, hace las labores de la casa, tiene novia, es consciente de que la donación de sangre puede salvar vidas, tiene una opinión formada sobre el aborto, sobre Dios y hasta sobre las operaciones estéticas, sueña con casarse y tener una familia... Y como si todo esto fuera poco, Mariano lucha. Lucha por sus derechos y por los de todos aquellos que se encuentran en sus mismas condiciones. Cree firmemente en que la educación es la solución a todos los problemas; y la realidad es que tiene razón… O por lo menos esa fue su solución, ya que fue (y es) gracias a la misma que Mariano pudo salir adelante con sus actividades, con todo lo que se proponía a realizar. Da a entender que si bien su enfermedad provoca ciertas dificultades a la hora de realizar diversas tareas, nada es imposible. Siempre que uno tenga voluntad y haya integración, paciencia, respeto, solidaridad por parte de quienes lo rodean, todo aquello que se proponga puede llevarse a cabo. “¡Qué suerte que en el mundo existe la integración! A mí me dieron la oportunidad de asistir a un centro de formación para el trabajo, y hoy soy un empleado de planta de la Municipalidad de San Miguel, me desempeño como ayudante administrativo y cadete de DIMAPAD, Dirección Municipal de Ayuda y Promoción a la Persona Discapacitada. Para que vean que las personas con síndrome de Down podemos trabajar, donar sangre y ser autónomos. Espero que este Congreso sirva para seguir abriendo puertas a las personas que realmente necesitan ayuda. Nosotros podemos, si ustedes y los demás nos acompañan.”, dice Mariano y nadie emite palabra… Porque todos, y sin excepción alguna, además de estar de acuerdo, se ven emocionados por su enorme compromiso ante determinada adversidad, ante la injusticia… Por su pasión a la vida, y su incansable esfuerzo por hacerla valer, derecho y obligación de todos.


Bibliografía:
http://www.taringa.net/posts/salud-bienestar/9291812/Este-es-Mariano-Gonzalez-Rena_-Conocelo_.html